Existen varios factores importantes que entran en juego en el momento de decidir si una cirugía cosmética y/o estética y los tratamientos médicos son la mejor opción para usted. Uno de los factores más importantes es su salud. Estar en buena salud reduce en gran medida el riesgo de complicaciones durante la cirugía y conduce a una rápida recuperación.

A continuación, usted debe preguntarse cuáles son sus motivaciones. Las personas que se someten a una cirugía cosmética y/o estética y a tratamientos médicos generalmente encuentran que la cirugía cosmética y/o estética y los tratamientos médicos mejoran su apariencia, su comodidad y su autoestima. En tercer lugar, usted debe tener expectativas realistas. Una cirugía cosmética y/o estética y los tratamientos médicos son a la vez una ciencia y un arte, ninguno de los cuales son perfectos. Establezca metas razonables en cuanto al resultado que se desea lograr y prepárese para discutir a fondo estos objetivos durante su consulta inicial con el Dr. Córdoba.

Cada cirugía plástica o estética conlleva ciertos riesgos y complicaciones potenciales. Según el tipo de intervención, si es invasiva o no y dependiendo de la anatomía del paciente, los riesgos y las complicaciones son más o menos severos. Solamente cuando usted esté consciente de los riesgos y complicaciones potenciales, podrá tomar una decisión responsable antes de someterse a una cirugía estética o a un tratamiento médico.

RECUERDE QUE SI USTED NO QUIERE TOMAR NINGÚN RIESGO EN ABSOLUTO, LO MÁS SIMPLE ES NO SOMETERSE A NINGUNA CIRUGÍA O PROCEDIMIENTO MÉDICO.

Una parte de los riesgos puede ser evitada siguiendo las indicaciones médicas del Dr. Córdoba, informando al doctor con tiempo sobre cualquier complicación que se presente y no auto-tratándose. Sin embargo, nadie que se someta a una intervención cosmética o quirúrgica está exento de los riesgos.

En cirugía estética, los riesgos de fatalidad son muy raros aunque siempre existe una pequeña probabilidad de muerte.

Necrosis o muerte del tejido: este riesgo es generalmente más elevado entre los fumadores o los individuos que utilizan un parche de nicotina, tal como se presenta en la cirugía cosmética, el médico interviene en la circulación sanguínea ya afectada.

Asimetría: el cuerpo por naturaleza tiene sus propias asimetrías. Estas asimetrías de origen natural pueden ser o no corregidas posterior a una cirugía. En el proceso de recuperación, también puede desarrollarse una asimetría postoperatoria.

Deformaciones e irregularidades: la formación del tejido cicatricial y/o las complicaciones durante el proceso de recuperación pueden contribuir a la deformación de la parte del cuerpo intervenida quirúrgicamente.

Infección: en toda incisión siempre hay el riesgo de que las bacterias puedan atravesar la barrera protectora de la piel. Esto conduciría a una inflamación, enrojecimiento, dolor, fiebre, escalofríos y cansancio. Si una infección se produce, puede ser necesario un tratamiento suplementario con antibióticos, hospitalización o una cirugía adicional.

Hemorragia: la hemorragia en el sitio quirúrgico puede conducir a una acumulación de sangre (hematoma), la cual puede necesitar un drenaje quirúrgico, si esta es significativa.

Re-intervención quirúrgica: cualquier cirugía puede requerir una nueva intervención, como por ejemplo, para corregir alguna deformidad, irregularidad, asimetría, necrosis, infección, hemorragia o cicatriz.

Dolor: después de cualquier procedimiento o cirugía, puede haber dolor que normalmente cede en un par de semanas. Ocasionalmente, el dolor puede durar varios meses o por más tiempo.

Alteración de la sensibilidad: con cualquier procedimiento cosmético existe un riesgo de pérdida parcial o total de la sensibilidad de la piel. Esto puede haber sido causado por un daño en los nervios durante el procedimiento. Normalmente, la sensibilidad se recupera en el transcurso de un año, si no es así, esta pérdida es permanente.

Retraso en la cicatrización: siempre existe la posibilidad de que se presente una alteración en las heridas quirúrgicas o un retraso en su proceso de cicatrización. Algunas áreas no sanan normalmente y esto prolonga su tiempo de cicatrización.

Cicatrices: todas las intervenciones quirúrgicas pueden dejar cicatrices indeseables, tales como las hipopigmentadas o hiperpigmentadas, cicatrices engrosadas o con relieves elevados (hipertrófica), o incluso cicatrices grandes (queloides). En ciertos casos, las cicatrices pueden requerir una revisión quirúrgica o un tratamiento suplementario al año de la intervención.

Coágulos sanguíneos (embolias): después de una anestesia general puede originarse una embolia pulmonar o una embolia grasa ocasionando un colapso parcial de los pulmones. Los coágulos provenientes de una trombosis venosa profunda o una embolia grasa pueden alojarse y obstruir la circulación pulmonar poniendo en peligro la vida del paciente o incluso causando la muerte.

Parálisis: después de cualquier procedimiento quirúrgico puede sobrevenir una parálisis si los nervios motores fueron lesionados. Normalmente, si los nervios pueden ser reparados, esto puede ayudar a recuperar la movilidad. Después de la mayoría de las cirugías, la parálisis suele ser temporal. En ciertos casos, la parálisis puede ser permanente si no hay una recuperación de la movilidad en el transcurso de un año.

Ceguera: esta puede sobrevenir después de aquellos procedimientos que se realizan alrededor de los ojos, tales como una cirugía estética de párpados, exfoliación (peeling) química de la cara, tras la aplicación de Botox y en las inyecciones de relleno o injerto de grasa.

Visibilidad y palpación de los implantes: los implantes mamarios, de las pantorrillas, pectorales, barbilla y mejillas son encapsulados por un tejido cicatricial. Este tejido puede adherirse firmemente al implante y causar una deformidad. La cápsula de tejido cicatricial también puede ocasionar que el implante se haga visible a través de la piel.

Hipopigmentación o hiperpigmentación: cualquier procedimiento estético que deje cicatriz, como una exfoliación con láser o química, pueden ocasionar cambios en la coloración de la piel. Estos cambios pueden ser; una despigmentación (hipopigmentación), es decir una disminución en la tonalidad de la piel, o un aumento en la misma (hiperpigmentación). La alteración en la coloración de la piel también puede surgir como consecuencia a una respuesta inflamatoria de una herida quirúrgica o por daños en la piel.

Alergias: existen varias posibles causas para una alergia. Los medicamentos como los analgésicos y la anestesia local o general pueden causar una reacción alérgica. En algunos casos, los implantes de silicona, los puntos de sutura y algunas los materiales de algunas prendas utilizadas en la cirugía también originan una reacción alérgica entre los pacientes que son sensibles al látex. Si usted sospecha que puede presentar alguna reacción alérgica, asegúrese de notificarle al Dr. Córdoba para que éste pueda tomar las precauciones y medidas necesarias (no utilizar guantes de látex, etc.) y enviarle a hacerse una prueba alérgica antes de la cirugía estética o tratamiento.

La recuperación puede tomar a veces más tiempo del previsto. Esto depende del procedimiento o la cirugía al que usted haya sido sometido. Un período de recuperación prolongado es particularmente frecuente entre los pacientes a quienes se les realizan varios procedimientos al mismo tiempo. Todos los riesgos mencionados anteriormente también pueden afectar la cicatrización post-quirúrgica y prolongar el tiempo de recuperación.

Hay riesgos y complicaciones potenciales asociados con todos los tratamientos médicos o quirúrgicos.